Descriptif du projet

La relación entre el tango y la música argentina de tradición culta o académica

Nuestra participación en el proyecto se orienta a la investigación de la relación entre el tango y la música argentina de tradición culta o académica, no tanto en el sentido del relevamiento histórico de la presencia de un género en otro, sino desde una perspectiva crítica más actual y selectiva.
En principio, podría señalarse que la evidente reconciliación entre el tango y las nuevas generaciones a la que durante las últimas dos décadas se asiste en la Argentina, se extiende en cierta forma a la relación entre el tango y una tradición musical de corte más culto y modernista ; esto es, no habría sólo una reconciliación entre generaciones sino también entre géneros, y esto último tal vez deba enmarcarse dentro de un fenómeno generalizado de revalorización de las producciones culturales periféricas.
En este sentido es significativo el pronunciamiento del crítico estadounidense Paul Griffiths, formulado seis o siete años atrás : “Cada medio siglo la historia nos proporciona una nueva ola de creadores que cambian la manera en cómo la música es oída y es tocada. A comienzos del siglo XX surgieron Debussy y Schoenberg, seguidos de cerca por Bartok y Stravinski. En los ‘50 fue el turno de John Cage y Milton Babbit. Ahora es tiempo de un recambio, de rumbos más diversificados y de origen más periférico. Las revoluciones del siglo XX surgieron primero en Europa y luego en los EE. UU. ; ahora pueden provenir de China, Australia y Latinoamérica. Es lo que parece estar ocurriendo. Cuando la Academia Bach de Stuttgart comisionó cuatro nuevas creaciones para el 250 aniversario de Bach, el suceso más resonante fue la partitura del argentino Osvaldo Golijov".
El mapa que traza Griffiths es por cierto discutible, aunque no es momento de hacerlo en esta breve presentación ; de cualquier forma, el trazado de Griffiths expresa no sólo una jerarquización de las culturas periféricas, sino también un cierto sentido común sobre el derrotero de la música contemporánea, que tras décadas de abstracción y aislamiento aparentemente habría vuelto a poner los pies en la tierra. Tampoco es este el momento de juzgar críticamente la producción de Osvaldo Golijov (La Plata, 1960), en la que el tango tiene por cierto una presencia muy marcada y que en cierta forma expresa esa reconciliación entre géneros a la que nos referimos más arriba.
La música de Golijov expresa un aflojamiento de las fronteras entre materiales populares y técnicas de composición de filiación más modernista, fronteras que se han mantenido bastante inamovibles en la música argentina durante la segunda mitad del siglo XX. En este sentido, es conveniente señalar que, a diferencia de lo que pudo haber ocurrido en el Brasil con los compositores de vanguardia (cuya relación con el movimiento tropicalista está ampliamente documentada), en la música argentina los campos culto y popular se mantuvieron distanciados ; a partir de los años 50 y 60 —y estas décadas coinciden con la creación del primer laboratorio de música electroacústica y con la marcante experiencia del Instituo Di Tella—, la música argentina de tradición escrita se mantuvo dentro de una esfera académica y cosmopolita.
Por eso es significativo el ingreso de Gerardo Gandini (precisamente, uno de los más claros representantes del perfil cosmopolita) en el último sexteto de Piazzolla, en carácter de pianista. Como le consta a este investigador, en principio ese ingreso tuvo, por parte de Gandini, motivos fundamentalmente pecuniarios (una gira con Piazzolla significaba más o menos la compra de un departamento en Buenos Aires). Gandini no apreciaba especialmente a Piazzolla como compositor, aunque lo terminó admirando enormemente como instrumentista y como músico al compartir la ejecución en vivo.
Muerto Piazzolla, salvo alguna eventualidad Gandini no volvió a tocar tango en grupos, aunque su relación con el género no quedaría definitivamente cancelada. A comienzos de los 90 el compositor comenzó con su serie de Postangos, improvisaciones pianísticas donde se advierte no sólo su experiencia como instrumentista de Piazzolla, sino también como compositor culto. Nuestra investigación intentará demostrar como estas aproximaciones al tango de Gandini no buscan tanto insuflar nueva vida al género sino comentarlo de una manera más bien irónica, a veces explosiva, como ocurre especialmente en su interpretación de los tangos más cerradamente idiosincrásicos como El choclo o La cumparsita. La forma fragmentaria de esas interpretaciones –donde no hay estilización, sino choque— sería impensable en un músico de tango.
Aun cuando, como en el caso de Golijov, pudiese estar expresando un desdibujamiento de las fronteras entre campos tradicionalmente separados, la producción de Gandini con relación al tango resulta más bien anecdótica. Otro es el caso de Pablo Ortiz, un músico argentino que vive y enseña en California (unos cinco años mayor que Golijov y, al igual que este, discípulo de Gerardo Gandini) ; aquí el tango no está presente como cita genérica dentro de un sistema de composición deliberadamente “multicultural” (Golijov) ni como juego ocasional (Gandini), sino de una manera más medidada y a la vez más expresiva. Uno de los principales temas de nuestra investigación es analizar y caracterizar la presencia del tango en la música de Ortiz ; la significativa y original sobrevida del tango que se verifica especialmente en sus composiciones para el chelista Anssi Karttunen (Karttunen es finés y, como se sabe, Finlandia es la segunda patria que tiene el tango después del Río de La Plata). La memoria del tango no se despliega en una sola dirección en la música de Ortiz ; su pieza Manzi, para chelo solo, está enteramente basada en la melodía de Viejo ciego (el tango de Manzi y Piana), mientras que Corn Alone, para trío de cerdas, está basada en El choclo pero mucho más abstractamente y dentro de lo que podríamos considerar el código estílístico de la música contemporánea, con campos rítmicos menos pulsados y una mayor heterofonía instrumental.
La primera etapa de nuestra investigación se completará con la figura de Pablo Mainetti. La presencia de Mainetti –un bandoneonista y compositor del corazón del tango, visiblemente empeñado en ampliar los límites formales y estilísticos, y que actualmente se encuentra componiendo una ópera sobre un texto de Edgardo Cozarinsky— ofrece un complemento simétrico dentro de nuestra investigación : no es el compositor clásico que presta oídos al tango, sino el músico de tango que presta oídos a la música contemporánea de tradición modernista.
Por el momento, los nombres de Golijov, Gandini, Ortiz y Mainetti constituyen las principales referencias de nuestro trabajo. La lista se irá ampliando en la medida en que el desarrollo de la investigación lo requiera, siempre desde la perspectiva de un seguimiento del tango en su metamorfosis con ciertos campos de la música contemporánea y en una especie de sobrevida residual, siempre que la idea de “residuo” no se entienda como forma muerta o insignificante sino como forma resistente.

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